jueves, 9 de abril de 2015

'El hombre que nunca estuvo allí' en 'Cinema Paradiso'

En nuestro último encuentro del club ‘Cinema Paradiso’, compartimos nuestras impresiones y análisis sobre la película El hombre que nunca estuvo allí.

Los hermanos Coen vuelven a su constante reinterpretación de los géneros y valiéndose de una excelente fotografía en blanco y negro, se colocan en los años 40 y en el auge del cine negro. Toman como referencia a James M. Cain, periodista y novelista estadounidense especialmente conocido por sus novelas de ambiente sórdido, uno de los máximos representantes de la novela negra junto a Raymond Chandler.

EL GUIÓN 
Todos coincidimos en que la historia está trazada con un talento ejemplar. Todas las piezas encajan a la perfección, los personajes son sólidos y las situaciones están muy bien definidas.
En la trama confluyen todos los elementos del cine negro: la traición, la codicia, el asesinato… y como no, paranoias propias de este tandem fraternal: platillos volantes, videntes, etc.
¿Y qué nos cuentan? La vida de Ed en un pueblecito al Norte de California, a finales de los años 40.

Ed es un silencioso barbero que no es feliz. Consume su vida, cigarrillo tras cigarrillo, sin ninguna motivación especial hasta que un día las infidelidades de su mujer le brindan la oportunidad de idear un chantaje que puede dar un giro a su aburrida existencia.
Entre todos, desmenuzamos la estructura del guión atendiendo el paradigma de Syd Field (profesor y teórico del guión) quien defiende la estructura clásica que proponía Aristóteles en su Poética: planteamiento, desarrollo y desenlace.

LOS PERSONAJES
Como en todos nuestros encuentros, nos detuvimos en los personajes.

Ed Crane (Billy Bob Thornton)
La interpretación de Billy Bob Thornton es brillante. Su silencio y sus miradas herméticas transmiten a la perfección la apatía, el hastío e indiferencia de Ed Crane. La historia arranca con su voz en off, esa 1ª persona que va a contarnos toda su vida.

Doris Crane (Frances McDormand)
La esposa infiel. Personaje secundario con no mucha presencia pero excelente trabajo interpretativo.

Frank Raffo (Michael Badalucco)
Dueño de la barbería y cuñado de Ed. Cotorro por autonomasia.

Big Dave Brewster (James Gandolfini)
Antagonista de Ed, no sólo por ser el amante de su mujer, sino también en todo lo que a carácter se refiere: hablador, divertido…

Birdy Abundas (Scarlett Johansson)
De apariencia inocente, nos recuerda a ‘Lolita’ de Nabokov.

Aunque destaca la interpretación de cada uno de los actores, sobresale por encima de todos Billy Bob Thornton quien encarna a ese auténtico monstruo nihilista, viva estampa del antihéroe derrotado sin haber llegado a empezar la partida. Un rostro pétreo e inescrutable que mantiene un gesto de intensa curiosidad y cuyo silencio contrasta con el desfile ruidoso y conversaciones no muy llenas de contenido de su cuñado o Big Dave Brewster, entre otros tantos personajes charlatanes que pueblan la película.

LA TÉCNICA: FOTOGRAFÍA 
E ILUMINACIÓN
Rodada con una factura técnica impecable, merecen especial mención la iluminación y la fotografía en un excelente blanco y negro. Estuvo nominada al Oscar como Mejor Fotografía cuyo director fue Roger Deakins, un habitual en la filmografía de los Coen.
Hay que mencionar que tras muchas cavilaciones, acabaron rodando la película en color y posteriormente la pasaron a blanco y negro, consiguiendo un magnífico resultado.

LA DIRECCIÓN
Los Coen obtuvieron su tercer premio en Cannes a la mejor dirección tras lograrlo años antes con Barton Fink (1991) y Fargo (1996).

LA MÚSICA
La banda sonora destaca por su majestuosidad, elegancia y virtuosismo debido a la presencia constante de composiciones clásicas de grandes de la música como Beethoven y Mozart. También hay composiciones de Carter Burwell, compositor habitual en las producciones de los Coen.

UNA CURIOSIDAD
La genésis de El hombre que nunca estuvo allí se remonta a 1994. Durante un descanso en el rodaje de El gran salto, Joel y Ethan se percataron de un póster en el que se mostraban distintos cortes de pelo propios de los años 40. Ambos se preguntaron por la persona que metódicamente se encargaba de aquellos cortes y decidieron plasmar su inquietud en el personaje de Ed Crane.

NUESTRA CONCLUSIÓN
Tras hora y media de compartir nuestras impresiones, concluimos que El hombre que nunca estuvo allí es un trabajo espléndido a nivel visual: brillante fotografía en blanco y negro con sus juegos de sombras y claroscuros. Una película hipnótica por el poder y presencia de su protagonista, y una producción no exenta de locura por las pequeñas paranoias de los Hermanos Coen. Una película moderna con sabor a clásico.

Esta primavera, tendremos dos nuevos encuentros en los que hablaremos de dos películas merecedoras del Oscar a mejor guión original. Se trata de ¡Olvídate de mí! (16 de abril) y Her (7 de mayo).

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