lunes, 26 de septiembre de 2016

Centenario de Roald Dahl: Un verano de celebraciones



Se acabó el verano, y Matilda recoge con un poquito de tristeza su rincón de lectura. Nos consta que durante todos estos días ha tenido un espacio privilegiado en la biblioteca, no sólo por verse rodeada de montones de libros y disponiendo de tiempo para poder disfrutar de la lectura, una de sus principales pasiones;  sino porque ha podido conocer a multitud de gente, de carne y hueso, tan curiosa y apasionada como ella.

Alrededor de unos ciento setenta niños y niñas han participado en las actividades de verano programadas en la biblioteca.  Bajo la atenta mirada de Matilda, este año hemos querido sumarnos a la celebración del centenario de uno de los escritores más célebres de la literatura infantil: Roald Dahl. Así, cada martes y jueves hemos reservado un tiempo para juntarnos entre libros y comentar la vida y obra de este extraordinario autor.

Comenzábamos los encuentros explicando algunos datos biográficos para hacernos una idea de qué clase de persona era Roald Dahl, descubrir su entorno familiar, sus gustos y aficiones, compromisos, manías y por supuesto sorprendernos con algunas de sus travesuras infantiles. Unos minutos charlando con los niños sobre una vida repleta de aventuras y experiencias, y comprobar cómo muchas de ellas fueron el germen para crear algunos de sus libros más conocidos.

Charlie y la fábrica de chocolate, Las brujas, La maravillosa medicina de Jorge, El vicario que hablaba al revés… Cada día, con el apoyo de las geniales ilustraciones de Quentin Blake, hemos ido desgranando un título tras otro, presentando a sus personajes y contando el argumento principal (por supuesto sin desvelar los finales, despertando en los oyentes la curiosidad y motivando así el acercamiento al libro).

Finalmente, proponíamos un juego: distribuidos por equipos, los participantes debían superar una serie de pruebas relacionadas con el libro presentado. Pruebas sencillas y divertidas con las que han demostrado su capacidad de ingenio, imaginación, creatividad, destreza manual o interpretativa. A cambio les dábamos la oportunidad de encontrar los cinco billetes dorados que Willy Wonka nos mandó escondidos en una caja repleta de tabletas de chocolate.

Como valoración global, queremos señalar la buena disposición y el entusiasmo con el que se ha acogido esta actividad que, pese a su simplicidad, ha generado momentos memorables. Las bibliotecarias no olvidaremos fácilmente las conversaciones que surgían al hilo de las presentaciones, ni las impresiones que causan en el público infantil los asombrosos personajes creados por Roald Dahl. Han sido días de aprendizaje, pero también de mucho divertimento y entre todos hemos conseguido crear el ambiente festivo que se merecía una celebración así.

Las múltiples reservas que se han solicitado para llevarse en préstamo los libros comentados demuestran que hemos conseguido transmitir el gusto por estas historias y que el autor, con su infinito talento, sigue cautivando a lectores de todas las generaciones.

El 13 de septiembre habría cumplido 100 años. Por ello, y como colofón a nuestra actividad de verano, quisimos organizarle una pequeña fiesta en la biblioteca. Hubo tarta, velas, globos, una banderola y un montón de niños vinieron a cantar el cumpleaños feliz, a soplar las velas y a celebrar con nosotras el día de Roald Dahl. Para demostrarle al autor su admiración y cariño le escribieron algunas felicitaciones muy especiales.
Esta es la nuestra: Querido Roald, siempre tan grande, atrevido y eterno. ¡Gracias!



Sara Machuca

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