lunes, 20 de enero de 2014

De nuevo Japón en "Café con libros"

Durante el pasado trimestre, nuestros clubes de lectura "Itaca" y "Café con libros" centraron sus lecturas en Japón y su literatura, en el marco de las conmemoraciones del año dual España-Japón (2013-2014).

En "Café con libros", el ciclo "Letras e imágenes del Japón de hoy", incluyó comentarios sobre la novela Al sur de la frontera, al oeste del sol, de Haruki Murakami y el cómic El almanaque de mi padre, de Jiro taniguchi.

Haruki Murakami, Kyoichi Katayama y Yoko Ogawa
El interés suscitado por ambas lecturas nos llevó a programar un segundo ciclo dedicado a la narrativa japonesa, en este caso, centrado en algunos de los autores japoneses de más éxito en ocidente y sus  obras más populares: Haruki Murakami y su Tokio Blues, Kyoichi Katayama y Un grito de amor desde el centro del mundo y Yoko Ogawa con La fórmula preferida del profesor.

El pasado 14 de enero celebramos el primer encuentro del trimestre. Haruki Murakami era, por segunda vez, el centro de nuestra tertulia, en esta ocasión dedicada a Tokio Blues (Norwegian Wood), la novela que le dió a conocer en todo el mundo.

Escrita en 1987, Tokio Blues está considerada como una novela de iniciación. En ella explora el anhelo de felicidad del ser humano y la repercusión de nuestros actos en la vida de quienes queremos. El libro comienza mirando al pasado para plantear una reflexión sobre cómo construimos nuestro futuro.

Las valoraciones del grupo fueron muy diversas, aunque predominaron los comentarios sobre la profunda tristeza que transmite, la falta de arraigo de sus personajes y la frialdad que predomina en las relaciones personales de sus principales protagonistas.

Gustaron especialmente los personajes femeninos: La vulnerable Naoko, la pizpireta Midori y, sobre todo, Reiko, madura y serena. Juntas componen un inolvidable trío de mujeres que marcan para siempre la vida de Watanabe, el protagonista.

Se destacó como muy significativo el papel de la lectura y de la escritura como alimento moral del protagonista. Cuando se siente solo, se refugia en los libros, comentando lecturas que constituyen un interesante itinerario que invita al lector a seguir los pasos de Watanabe. También la escritura constituye un refugio para este personaje, que llega a afirmar que sólo se siente vivo cuando vuelca sus sentimientos en el papel.

El tema del suicidio suscitó sensibles comentarios, dada su vinculación con experiencias personales de los lectores y, sobre todo, por su poderosa presencia en las obras de este autor. La muerte recorre este libro con una inusitada fuerza, situando en el punto de mira algunos temas tan duros como trascendentes: la aniquilación de nuestros seres queridos y sus consecuencias en nuestra propia vida, la fugacidad de la existencia, el sentimiento de pérdida...

También pudimos ver cómo la muerte apela al anhelo de libertad del ser humano, al plantearse como una opción que involucra a la capacidad de decisión de las personas: algunos personajes eligen el suicidio como alternativa a una vida para la que no encuentran sentido; otros, sobreviven como pueden, asumiendo las reglas del juego; por último, nuestro protagonista, tras deambular perdido en un mundo de oscuridad y dolor, de pérdida y vacío, decide apostar por la vida. Éste es, quizá, el momento más luminoso del relato (aunque no todos los lectores lo interpretaron de la misma manera), un Wasanabe herido pero renacido que llama a la esperanza desde el centro de ninguna parte, como un mensaje de vida tras la tormenta.

Al igual que sucede con otras obras de Haruki Murakami, es muy importante el peso que la música tiene en el relato, hasta el punto de que las canciones mencionadas componen la banda sonora de toda una generación. Hay una lista en Spotify donde se recogen todas las canciones mencionadas en la novela. Merece la pena escucharla y tratar de evocar los ambientes musicales en los que se sumerge el protagonista en los diferentes pasajes de la novela.

FICHA TÉCNICA:
Tokio Blues (Norwegian Wood)
Título original: ノルウェイの森 (Noruwei no mori)
Publicada en Japón en 1987
Traducción: Lourdes Porta
Barcelona: Tusquets, 2005
268 páginas


La versión cinematográfica: 

En 2010, el director vietnamita Tran Anh Hung (“El olor de la papaya verde”-1993-, “Pleno verano -À la verticale de l’été” -2000-, dirigió la versión cinematográfica de esta novela, en una película interpretada por Kenichi Matsuyama (Toru Watanabe), Rinko Kikuchi (Naoko), Kiko Mizuhara (Midori), Reika Kirishima (Reiko Ishida), Kengo Kôra (Kizuki), Eriko Hatsune (Hatsumi) y Tetsuji Tamayama (Nagasawa)

La banda sonora corrió a cargo de Jonny Greenwood y el responsable de la fotografía fue Mark Lee Ping Bin. En IMDB puede consultarse la ficha completa de esta película. 

Y para quien quiera continuar los pasos de este escritor, presentamos otras obras de Murakami disponibles en Civican.

La próxima sesión, comentaremos otro libro que tuvo una muy buena aceptación popular: Un grito de amor desde el centro del mundo, De Kyoichi Katayama Un nuevo ejemplo contemporáneo de literatura sensible y de iniciación en el país del sol naciente. Nos veremos el 11 de febrero.

En nuestra página web encontrarás más información sobre nuestros clubes de lectura.

(Villar Arellano)

2 comentarios:

  1. El libro me gustó mucho, sobre todo como enlaza la vida y la muerte. Y de una manera magistral el final del libro,para mí antológico.En donde Watanabe e Isa, después del funeral de Mamoco,que por cierto había sido muy intimo Y MUY TRISTE, Estos en honor a la amistad y confidencias mutuas, lo celebraron como le hubiera gustado a Mamoco, y lo que surgió entre ellos a posteriori fué una liberación de la carga negativa que acumulaban los dos por el estado de Mamoco. Aquí cierran un paréntesis de sus vivencias. Y hay un antes y un después de la vida/muerte de Mamoco.Donde cada uno de los dos INICIAN una VIDA

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  2. Me alegra que te gustara el libro, tocaya. Lo cierto es que es una novela muy rica y llena de matices y da mucho juego para analizar mil detalles. También para mi el final es el que da gran parte de su sentido al libro. El protagonista sufre mientras busca un sentido a su existencia, viendo cómo a su alrededor cada cual afronta su vida y su libertad de un modo diferente. Se siente responsable de Naoko (supongo que te refieres a ella, a la novia de Kizuki. Me imagino que habrá diferentes versiones del nombre según la traducción). Sólo al final, se cree con derecho a decidir sobre su propia vida. Libre ya de su objetivo de "salvar" a Naoko, elige ser feliz, y elige hacerlo junto a Midori. Pienso que es ahí donde culmina ese paso a la edad adulta que nos narra toda la novela, esa búsqueda del futuro que todo adolescente encara con más o menos sufrimiento.
    También coincido contigo en lo especial de la celebración de Reiko (de nuevo manejamos un nombre diferente) y Watanabe en honor a Naoko. Es un momento catártico que puede también interpretarse como un rito de iniciación a una nueva vida ¿no? Saludos. Vivi

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